“Las Encrucijadas” de Gismonti


El maestro brasileño Egberto Gismonti presenta en el Festival de la Guitarra su último proyecto el 13 de julio. Además, imparte un curso de música tradicional de su país los días 11 y 12

Zig Zag es el proyecto nº 14 de Gismonti para ECM –y uno de los más de 50 que él ha hecho para varias firmas, incluyendo la suya propia Carmo (siendo Carmo su ciudad natal). Zig Zag no es ni una desviación ni una reiteración satisfecha del trabajo pasado. El álbum es otro retrato del artista en plena madurez de expresión y aventura, una canción rústica desarrollada en sus cualidades folkloristas y literales, y embriagadora en su extensión.

Multi-lingue, Gismonti habla inglés fluidamente –por teléfono en su casa de Río de Janeiro. “Vivo en frente del Corcovado”, explica. “Lo estoy viendo ahora mismo, justo en frente de las grandes flores, un lugar llamado Jardín Botánico en Río de Janeiro. Es un lugar precioso”. Gismonti nació en 1947 en Carmo, Brasil, hijo de madre libanesa y padre siciliano. Comenzó a estudiar piano a una temprana edad, lo que eventualmente le llevo a París donde estudió con el compositor Jean Barraque y Boulanger. Fue ésta última quien le envió de vuelta a casa para profundizar en las raíces musicales de su propia cultura, mejor que ahogarse en los jugos de la tradición de la Europa Central. “Al estudiar música brasileña”, dice Gismonti, “intenté buscar una música que fuera mucho más natural que todo este tipo de material intelectual. La música dodecafónica es demasiado intelectual. Como Stockhausen, en los setenta, que se interesó en escribir música proporcional, con métrica proporcional. No tiene sentido. Toda esta clase de interpretación básica de los sentimientos viene de dentro, no de fuera o de las partituras delante de ti”.

“Nadia Boulanger tenía mucho poder sobre mí, porque me animó a regresar a mi país y hacer un recorrido por las raíces brasileñas. Así que regresé y me quedé con los Indios Xingu en la jungla amazónica. Solía conducir mucho por Brasil, lo que fue realmente importante. Cambió mucho mi vida”.

Como cualquiera de sus proyectos, Zig Zag, con su trío que incluye al guitarrista/teclado Narno Carneiro y al bajista Zeca Assumpcao, define lo que Gismonti es. La potente fuerza rítmica de “Carta de Amor” gana sus timbres de percusión de las guitarras tratadas con tarjetas de crédito, mientras “Um Anjo” es una balada lírica de piano, y “Forrobodo”, basada en la forma de baile “Forro”, se impulsa a sí misma en un elegante frenesí: es un acorde intelectual, una paradoja a la que Gismonti siempre está dispuesto.

A través de todo el álbum Zig Zag está el acento de la cultura y la gente de Brasil: él ve este álbum como una serie de historias impresionistas sobre su país natal.

El elaborado duo de guitarra con Carneiro, “Mestico y Caboclo”, por ejemplo, tiene una resonancia socio-cultural.

Gismonti explica, “Hablaba sobre culturas mixtas. Cuando los negros de Africa vinieron a Brasil y se mezclaron con los europeos, teníamos un color que llamábamos mulato o mestico. Caboclo es la gente que tiene mezcla de indios y portugueses. Hay una clase de gente que no son solo indios o portugueses, llamada Caboclo. Basicamente, todos los brasileños son mestico o caboclo.

“Es un país de mezclas –hay europeos, africanos e indios brasileños. Estamos tan mezclados, se nos permite tener todas estas historias contradictorias. Mientras tenemos esta gran industria, todavía tenemos el gran problema de la pobreza en Brasil. Hay mucha gente en estas ciudades que habla sobre la última tecnología en ordenadores. 100 metros más allá de estas personas vive la gente cuyo salario es de 150 dólares al mes.

“Esto es muy malo desde un punto de vista, pero por otra parte, sabemos como vivir con todas estas contradicciones. Se convierte en algo muy poderoso para nosotros. Sabemos como sobrevivir con esta clase de cosas –inflación, dificultades o contradicciones. Pero es un país lleno de historias y arte, incluida la música. Lo que hago es presentar una parte muy pequeña de mi país, hablando sobre todas estas historias”.

Como su país, Gismonti parece estar en equilibrio entre el mundo moderno y un orden más natural de las cosas, un balance que se extiende incluso hasta la elección de las cuerdas de la guitarra. “He estado utilizando sedal durante diez años,” explica. “Los guitarristas dicen, ‘suena increíblemente bien’. Es muy elegante utilizar sedal. A la industria no le gusta eso, pero la clase de nylon que utilizan para el sedal es exactamente el mismo que para las cuerdas de la guitarra clásica”.

De nuevo, el acercamiento de Gismonti a la guitarra nunca se ha basado en la sabiduría o técnica convencionales. Su primer interés en la guitarra surgió de un deseo de tocar los “choros” brasileños, una forma en la que el famoso compositor brasileño Heitor Villalobos a menudo escribía. Ya había cumplido los 20 años y regresado de París cuando comenzó a divisar un camino personal de trabajar con la guitarra. Del instrumento común de 8 cuerdas, desarrolló los instrumentos de 10 y 14 cuerdas.

Gismonti dice rotundamente, “no soy un guitarrista, convencional, cuando la mano izquierda empuja una cuerda y la derecha toca la misma cuerda. Debido a la práctica del piano, estaba acostumbrado a utilizar las dos manos indistintamente. Puedo hacer una cosa con la izquierda y otra con la derecha. En el piano es fácil tocar cosas separadas –digamos, tocar 2/4 y 3/4 con diferentes manos. Utilizo eso en la guitarra, toco líneas con la izquierda y otras notas o líneas con la derecha. Eso es porque no tuve profesor de guitarra”.

Aunque el trabajo de Gismonti en ECM ha recogido una considerable cantidad de álbums, desde el debut en 1977 de “Dança das Cabeças” ha habido intervalos entre álbums. “Si alguien pregunta ‘¿Por qué dejaste de trabajar con ECM tantas veces? Era porque no tenía buenas ideas durante esos periodos. La única razón es que tengo una increíble buena relación con Manfred, porque no estoy interesado en los discos. Quizás, eso es lo que me motivó para hacer tantos discos, porque no estoy interesado en ellos. También tenía mi propia firma, Carmo, durante los últimos diez años. Debido a ello, tenía proposiciones para producir diferentes discos. Pero realmente no estoy interesado en producir”.

El siguiente paso en la evolución discográfica de Gismonti es su primera grabación sinfónica para ECM. Al decidir qué orquesta utilizar para el proyecto, la elección recayó en Gismonti. “Manfred (Eicher) propuso orquestas de Colonia, de Frankfurt, de Munich, y eran increíblemente buenas como músicos técnicos, pero el sentimiento que venía de ellas no era el mío. No son brasileños. He tocado con orquestas de todo el mundo, pero me preguntaba, ‘¿Qué prefiero? Música auténtica con la Orquesta Sinfónica de Lituania, que es un país bastante complejo, como sabes, o mi música extremadamente perfecta en términos de técnica, pero sin ningún sentimiento brasileño? Por supuesto, mi elección fue la otra. Estoy seguro de que este disco será apreciado por todos aquellos a quienes les gusta la música. Aclarará mucho como entender la música que he estado haciendo durante todos estos años.

“Es difícil hablar sobre ello. No estoy seguro de la música que estoy haciendo. Tengo menos dudas que hace 25 años, por supuesto, pero no estoy 100% seguro. No todavía”.

La presencia de Gismonti en Estados Unidos ha sido limitada. En abril, Gismonti hizo su primera aparición en USA en cinco años, tocando su tema “Fevo” en el Carnegie Hall, con el compositor americano de orquesta, dirigida por Dennis Russell Davies. Fue parte del Festival Sonidos de las Américas. Como Gismonti dice, “Fue una buena razón para ir a los Estados Unidos. El principal problema de tocar en Estados Unidos para mí fue que en casi todas las giras me llevaron a pequeños clubs de jazz. No hay buenos pianos en pequeños clubs, incluso en las universidades”.

A donde quiera que viaje, literalmente y musicalmente, sus viajes le llevan de retorno a casa. “Estoy realmente interesado en Brasil”, dice el orgulloso brasileño. “Estoy trabajando para sobrevivir, yo mismo, y consecuentemente dar nuevas posibilidades a diferente gente. Hoy es fácil para mí hablar sobre estos sentimientos, porque a casi todos los críticos les gusta mi música. La última vez que toqué en el Great American Music Hall en San Francisco, un periodista escribió que tenía mi alma llena de derechos para hacer cualquier cosa. Eso da a la gente la posibilidad de ser un poco irresponsable –de buena manera”. 

Su concierto

Egberto Gismonti presentará Las Encrucijadas el viernes, 13 de julio, a las 21 horas en Gran Teatro. Para adquirir las entradas y obtener más información, pinche aquí.

Su curso

El maestro brasileño también estará presente este año en el programa formativo del Festival de la Guitarra. Ofrecerá el curso “El mestizaje brasileño a través de la música”, basado en el folclore de su país. El curso tendrá lugar el 11 y 12 de julio de 10.00 a 14.00 horas. Su precio es de 200 euros para alumnos activos y 60 para los oyentes. 

La inscripción como alumno activo incluye la asistencia gratuita a todos los espectáculos programados en el Teatro de la Axerquía y Teatro Góngora (excepto el concierto de Serrat y Sabina). Asimismo, se realizará un descuento del 50% para los espectáculos que tengan lugar en el Gran Teatro. Para más información sobre el curso e inscripciones, pinche aquí. 

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