Inmaculada Aguilar y la rondeña


El taller de la bailaora cordobesa sobre la rondeña abre el 33 Festival de la Guitarra y se celebrará del 1 al 4 de julio

inmaculada_aguilar

Inmaculada Aguilar, bailaora gitana del buen flamenco, nació en Córdoba el 15 de marzo de 1958 en el barrio del Campo de la Verdad. Desde muy niña, empieza a bailar en el Ballet de Maruja Caracuel. Más tarde, ingresa en el Conservatorio de Música de su ciudad donde se gradúa en danza española. Al título profesional de Danza Clásica Española añade luego la licenciatura en Filosofía y Letras, en la rama de Geografía, mientras completa su formación flamenca con el maestro sevillano Pepe Ríos. Es licenciada en Historia por la Universidad de Córdoba y, además, cuenta con el título nacional de Danza Española en el Conservatorio de Arte Dramático y Danza, habiendo sido discípula de Pepe Ríos, La Tati, Paco Fernández, Merche Esmeralda, El Güito y Mario Maya.

Ha obtenido, entre otros, el Premio de Fin de Carrera del Conservatorio Superior de Música, Declamación y Danza de Córdoba, en 1975; el Premio Nacional de Baile Flamenco Encarnación López “La Argentinita”, dentro del XI Concurso Nacional de Arte Flamenco,  En 1985 se convierte en catedrática de Danza Española de la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de Córdoba y es invitada a impartir cursos en diversas ciudades españolas y del mundo. Aún así, ha seguido formándose con cursos de perfeccionamiento con maestros como José Granero, Mario Maya, Victoria Eugenia, Manolete y La Toná en 1986; el Premio Cabales de Plata a la bailaora más completa, en 1989; y, ese mismo año, el Olé de Córdoba por su trayectoria artística.

En 1999 recibió en Bodegas Campos la Fiambrera de Plata del Ateneo de Córdoba.  Recibió la Fiambrera de Plata del año 1999 concedida por el Ateneo de Córdoba. El 7 de septiembre de 2006 fue la encargada de pronunciar el pregón inaugural de la Velá de la Fuensanta.  La actividad didáctica siempre ha ido en paralelo a la actividad artística, bailando en peñas, teatros y festivales como Festival de Avignon, Bienal de Sevilla y Festival de Jerez en solitario o en colaboración con artistas como El Pele y Manuel Silveria. La calidad de la bailaora está refrendada por el Premio La Argentinita en el Concurso Nacional de Córdoba 1986.

La tierra y el cielo tiembla
con solo el sentirla bailar,
con ese arte tan grande
que ella  tiene al taconear,
su cuerpo vibra y emociona
con solo su cadera moldear,
transmitiéndoselo al publico
cuando se pone a bailar.

La Rondeña

Algunos autores emparentan la rondeña, por su etimología, con los cantes de ronda o rondar, sin embargo, parece ser que se debe al origen de la misma: la ciudad de Ronda, localidad fronteriza entre las provincias de Cádiz y Málaga; al menos la llamada rondeña-malagueña. Las rondeñas pertenecieron primero al cancionero popular andaluz, antes de aflamencarse definitivamente, y es preciso apuntar que hay una expansión de diversas variantes del género por toda la geografía andaluza durante el siglo XIX. Hoy vive casi completamente volcada en el repertorio de los guitarristas, pues también como rondeña se denominó en el pasado a ciertos cantes que hoy se conocen como tarantos y, desde muy antiguo, fue habitual realizar instrumentales de guitarra con variaciones sobre dichos temas melódicos: el que se convertirá en clásico, ya en el siglo XX, fue el de Ramón Montoya.

Tonalidad

Su interpretación a la guitarra, como género preferentemente instrumental, añade singularidad a la rondeña como género flamenco. La rondeña instrumental que impuso Ramón Montoya -no en modelos previos- tiene una singular forma de afinar la guitarra: sexta cuerda en Re y tercera en Fa, a fin de poder acompañar en Re mayor obteniendo una sonoridad aún más amplia y semejante al laúd Miguel Borrul, padre, aparece como pionero de esta rondeña, aunque, según se afirma, quien en verdad la engrandeció y divulgó fue Ramón Montoya. Cuando la rondeña se compone para guitarra, suele realizarse más sobre la parte modal, que sobre la tonal, reservada siempre a la copla cantada.

Compás

La rondeña se canta sujeta o no a un compás, es decir se acompaña con ritmo abandolao o bien con ausencia de un ritmo externo claro.

Estrofa

La estrofa de la rondeña es un fandango, una quintilla: cinco versos octosílabos, con dos rimas, asonantes o consonantes.

Claves

Las claves principales para identificar una rondeña de guitarra de concierto es la afinación particular a la que hemos hecho referencia y que es fácil de distinguir a poco que uno se entretenga en “meterle el oído’, y en la rondeña de cante en el acompañamiento abandolao y en su melodía muy particular -en concreto la entrada de la rondeña malagueña es similar a la del polo- como las que escuchamos a continuación.

En el baile, carente inicialmente de compás, presenta un compás abandolao. Otros tomaron el ritmo del taranto, presentando notables similitudes con éste, siendo la rondeña, no obstante, más abierta y evocadora.

El curso

El taller de Inmaculada Aguilar sobre “La rondeña” abre el 33 Festival de la Guitarra de Córdoba, pues tendrá lugar del 1 al 4 de julio. La matrícula incluye la entrada gratuita a los espectáculos de baile del Festival. Para más información, pinche aquí.

Fuente para este artículo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: