Gran Teatro de Córdoba: conoce su historia


Inaugurado por primera vez en 1873, el Gran Teatro fue de mano en mano hasta que más de un siglo después pasó a ser de propiedad municipal

general

El Gran Teatro de Córdoba se ha convertido en el icono cultural de la ciudad. Ningún cordobés preocupado por las manifestaciones artísticas puede negar la influencia que ha ejercido este coliseo en sus casi 140 años de historia. Levantado en el Paseo del Gran Capitán, las primeras menciones sobre este majestuoso edificio se remontan a 1871. El 23 de marzo de ese año, el Diario Córdoba anuncia que las obras del Gran Teatro ya han comenzado, una obra que corría a cargo de “una respetable persona de esta capital”, Pedro López Morales. El proyecto recayó en manos del arquitecto Amadeo Rodríguez.

Por esos años, la zona del Gran Capitán estaba cobrando una vida inusitada. De hecho, las obras eran admiradas por tantos curiosos que se prohíben las visitas porque los obreros no podían desarrollar correctamente su trabajo. Uno de los momentos estelares de la construcción del Gran Teatro de Córdoba tuvo por protagonista a Francisco González Candelbac, pintor escenógrafo contratado para las obras de pinturas de la sala. El techo del Gran Teatro, que al parecer fue la mejor obra del arquitecto Amadeo Rodríguez, se engalanó con las pinturas de Candelbac, “un trabajo digno de la justa reputación” del pintor.

Por fin, en enero de 1873 se anuncia la inauguración del teatro. Para atraer al público cordobés, la construcción de las butacas se llevó a cabo fuera del recinto, elevando aun más la gran expectación creada durante las obras. Es en esos días cuando se decide no dedicar el teatro a ningún ilustre personaje de la ciudad, decidiendo que se llamará simplemente Gran Teatro de Córdoba y “llamándose solo grande”, se escribe en el Diario Córdoba, “hará eterna la memoria de su dueño, que ha dotado a la población de una alhaja, del distinguido arquitecto que ha sabido terminar una obra la más grandiosa de nuestros días, del pintor que ha contribuido a su belleza y, de los maestros y operarios que han ayudado con sus esfuerzos a la construcción del edificio”.

Por fin, el 13 de abril de 1873 se desvela la ópera que inaugurará el Gran Teatro: será Martha, de M. Palacio y E. Álvarez, con música del maestro Friedrich Von Flotow.

El 25 de septiembre, el Gran Teatro de Córdoba abre sus puertas al público. Con un escenario de 18 metros de fondo y 16 de ancho, una altura de 18 metros con dos telares y dos pisos de foso y contrafoso de siete metros de profundidad, además de tres plantas de camerinos, el Gran Teatro se convierte en uno de los más grandes de España, según los archivos de la época. Por último, y a modo de anécdota, cabe destacar que el propietario, Pedro López, que explotó el coliseo hasta 1920, no estuvo presente el día de la inauguración, pues en la crítica del estreno se hace notar que el público requirió la presencia del propietario para que saludase, y éste tuvo al final que presentarse allí.

De 1920 a 1950 la explotación corrió a cargo de la empresa Guerrero, hasta que en 1951 se hace cargo la empresa Sánchez Ramade, que prosiguió su explotación hasta 1975. Cabe también destacar que el Gran Teatro no se dedicó exclusivamente a las artes escénicas, ya que la actividad cinematográfica en el recinto comenzó en 1914. Ese año, se proyectó la película “Ben-Hur”, todavía en cine mudo; mientras que la primera película sonora que se pudo ver en el coso cordobés fue “El desfile del amor”, interpretada por Maruice Chevalier y Jeanette McDonald en 1930. Además, desde su inauguración y hasta 1919, durante la época de Carnaval, se quitaban las butacas para celebrar un gran baile de disfraces. La orquesta tocaba en el escenario y palcos y plateas servían para celebrar reuniones o consumir bebidas.

Historia reciente

La prehistoria de la última historia más reciente del Gran Teatro tuvo nombre propio: Joaquín Martínez Bjorkman, abogado y senador socialista, fallecido en agosto de 2000.

A finales de 1975, Joaquín Martínez Bjorkman, tal y como recordaba el periodista Francisco Solano en un artículo que en junio de 1986 publicaba en el Diario Córdoba, “presentó una moción a la Real Academia en la que pedía el inicio de un expediente para la municipalización del Gran Teatro mediante el procedimiento expropiatorio correspondiente, a fin de evitar que este histórico edificio de la cultura ‘pequeño burguesa’ e incluso popular, sea consumido por la especulación del suelo urbano y sea dedicado a las actividades culturales que el Municipio, como representante del pueblo de Córdoba, debe promover en orden al teatro”. Siguiendo a Solano, poco después, en septiembre de 1976, el Diario Córdoba publica un artículo en el que se recogía una noticia que circulaba por los mentideros y por la cual el viejo edificio del Gran Teatro iba a ser vendido, y en su solar se iban a edificar unos grandes almacenes. Aunque ciertamente los propietarios de los almacenes aludidos desmintieron la noticia, estaba claro que algo había detrás.

Unos días después se intentó una “jugada” que podría pasar a los anales de la picaresca. Se presentaba en el ayuntamiento una solicitud para “demoler un edificio situado entre la calle Menéndez Pelayo, esquina a José Zorrilla y Gran Capitán”. Tal edificio, sin citarlo, era obviamente el Gran Teatro. El entonces teniente de alcalde de urbanismo, al que le pasaron el “placet” del arquitecto municipal, que al parecer no se enteró de la jugada, Manuel López Ruiz, no cayó en la trampa y no firmó. Aun con todo, el ayuntamiento carecía de preceptos legales municipales para impedir la demolición.

02Quien buscó la manera legal para impedirlo fue un auténtico hombre de teatro, Miguel Salcedo Hierro, oportunamente a la sazón teniente de alcalde de Cultura. Salcedo presentó, por vía de urgencia en un pleno del ayuntamiento, una solicitud para que se iniciara un expediente para calificar el edificio del Gran Teatro como de interés histórico. La solicitud fue aprobada por unanimidad. Aunque finalmente, en más altas instancias, la solicitud no prosperó, lo cierto es que de momento se impidió la demolición. Además, según nos cuenta Francisco Solano, la actitud elogiable de la comunidad de propietarios, que no presentó ante la Audiencia Territorial un recurso que probablemente hubiera ganado, facilitó enormemente las cosas.

El 23 de febrero de 1978, culminaba satisfactoriamente el proceso de declaración de utilidad pública del Gran Teatro, a efectos de expropiación, cuando el Boletín Oficial del Estado publicaba una ley que, en su artículo único señalaba que “a los efectos de expropiación forzosa por el ayuntamiento de Córdoba del edificio del Gran Teatro, sito en dicha ciudad, se declara de utilidad pública el fin al que éste queda destinado, de teatro”.

Cuatro años habrían de pasar hasta que, una vez propiedad del ayuntamiento y presentados los proyectos a concurso para la remodelación, en mayo de 1982, José Antonio Gómez Luengo, arquitecto cordobés, obtuviera el primer premio del concurso de anteproyectos para la restauración. Eran miembros de aquel jurado histórico el entonces concejal delegado de urbanismo, Herminio Trigo y el de seguridad, Rafael Carmona. Ambos estuvieron presentes en la apertura de plicas. Juan Serrano y Juan Cuenca también cordobeses, obtenían el segundo premio, y los arquitectos Ponce de León y Rodríguez López, el tercero.

Gómez Luengo, autor del Gran Teatro tal y como hoy lo conocemos, había ya demostrado suficientemente su buen hacer en otras restauraciones importantes.

Siete meses después, en pleno del ayuntamiento, se aprobaba el presupuesto de 42.400.000 pesetas. El presupuesto venía con el dictamen favorable de los arquitectos municipales y de la comisión provincial del Patrimonio Histórico-Artístico.

El nueve de febrero de 1983 comenzaban las obras de la primera fase -la consolidación del edificio- del proyecto de restauración. La obra había sido adjudicada a Construcciones Godino. Las primeras obras que se realizaron fueron la retirada de las viejas butacas, la eliminación de los tabiques de separación de los palcos en las cuatro plantas, el desmonte de los graderíos y elementos no estructurales de madera y la retirada de elementos sanitarios y de calefacción. Posteriormente, se desmontaron los antepechos de los palcos y las lámparas -una vez restauradas volvieron a instalarse-, se comprobó la cimentación del edificio y se renovó la cubierta del salón de telones.

Tres años de espera

Tres años se tardó, desde que comenzaron las obras de restauración hasta que el Gran Teatro fue reinaugurado en un acto lleno de brillantez. En marzo de 1983, el entonces alcalde Julio Anguita, acompañado de Herminio Trigo como delegado de Urbanismo y el concejal de Cultura, Francisco Martín, visitaban las obras de restauración. Es curioso constatar cómo por entonces se descubría cómo el Gran Teatro se había mantenido en pie casi de milagro, ya que el edificio no tenía sustentación alguna. Los muros se apoyaban directamente en la tierra, e incluso en algunas zonas ésta no estaba ni siquiera compactada. La estructura por tanto estaba trabajando muy por encima de sus índices teóricos de resistencia, a veces soportando el triple de ese índice. No obstante, se buscó la solución correcta, que fue crear una estructura complementaria a la que tenía, lo que no modificó sustancialmente el aspecto del viejo edificio. Las obras iban a buen ritmo, y se calculaba entonces que estarían concluidas en un plazo de diez meses.

Un año después se procedía a una delicada operación: elevar al techado del edificio de las cerchas metálicas que sustentarían la nueva cubierta, con un peso de cincuenta y una toneladas. La operación salió perfectamente, y lo más espectacular resultó ser el uso de una gigantesca grúa hidráulica, capaz de levantar 140 toneladas. Con esta obra, la techumbre del nuevo Gran Teatro quedaba algo más elevada que la antigua, pero la cubierta quedó finalmente perfectamente adaptada a la morfología del edificio.

El problema surgido en la cimentación del edificio había retrasado mucho la marcha de las obras. Quedaba todavía por estas fechas la consolidación de la zona del escenario y la remodelación total del edificio -distribuciones, tabiques, etc.-, así como las obras de instalaciones, decoración y acabados. Se esperaba en definitiva que, para mayo de 1985, las obras estuvieran completamente concluidas.

Sin embargo, un año después, en abril de 1986, todavía quedaba por instalar el mobiliario y finalizar las obras en el patio de butacas y en la tramoya. El día tres de ese mes, el ya alcalde Herminio Trigo, acompañado de varios concejales, visitaba las obras casi concluidas. Anunciaba que las mismas importarían 650 millones de pesetas, más 98 millones en concepto de pago por la expropiación del edificio, justiprecio pactado con la Audiencia Territorial de Sevilla. El Gran Teatro, con una capacidad para 850 personas se inauguraría el 20 de mayo siguiente… y esta fecha sí resultó finalmente definitiva.

El 30 de abril de ese mismo año, en un pleno del ayuntamiento, el entonces concejal de Cultura, José Luis Villegas, presentaba una memoria por la cual se anunciaba la intención de convertir el Gran Teatro en una baza fundamental para conseguir en su día la Capitalidad Cultural Europea para Córdoba en 1992. En ese mismo pleno quedaba constituido el Patronato Municipal del Gran Teatro, fundación pública que se encargaría del mantenimiento y de la programación de la institución. En la misma estaría representado, además del ayuntamiento, distintas instituciones y movimientos ciudadanos y culturales.

Pocas horas faltaban para la inauguración oficial del nuevo Gran Teatro cuando José Luis Villegas, concejal de Cultura y presidente del Comité Ejecutivo de la Fundación Pública Municipal, declaraba al Diario Córdoba que el Gran Teatro elevaría mucho “el prestigio cultural de la ciudad”. Anunciaba asimismo el programa para el día siguiente, 20 de mayo. La reapertura coincidiría con el XXX Aniversario del Concurso Nacional de Arte Flamenco. Intervendrían Antonio Fernández Díaz “Fosforito”, Víctor Monge “Serranito”, Matilde Coral y Paco Cepero.

Gran teatro

Un pedazo de nosotros mismos

Por fin llegaba el día 20. 860 personas, el aforo completo del nuevo Gran Teatro, más otras muchas que pudieron seguir el evento gracias a la retransmisión que del mismo hizo en directo la Televisión Municipal (TVM), siguieron las actuaciones previstas en el espectáculo flamenco reseñado. La mayor parte de las personalidades políticas de la provincia, gentes del mundo de la cultura y del espectáculo, asistieron asimismo al acto. Sin duda Amadeo Rodríguez -bisabuelo por cierto del presidente de la Junta de Andalucía José Rodríguez de la Borbolla-, que construyera el viejo Gran Teatro en 1872, sonreía desde algún lugar contemplando la brillantez del acto.

El alcalde, Herminio Trigo, pronunciaba un breve discurso, en el que entre otras cosas, decía: “Lo que estaba en juego no era solo un edificio noble, singular e histórico, ni un capítulo importante de la historia cultural de Córdoba, era un pedazo de nosotros mismos. Y eso no tiene precio, eso es algo que no se puede medir con la óptica del interés económico”.

Todos los medios de comunicación cordobeses se hacían lógico eco al día siguiente del acto de reinauguración del Gran Teatro, tras seis años de silencio, de cierre.

Y aquí comenzaba pues la historia del nuevo Gran Teatro. A partir de entonces, espectáculos teatrales, música clásica y recitales, flamenco, danza, cine…, se darían cita, a veces con un éxito popular absoluto. Otras para un público más especializado y reducido. Comenzaba una época nueva en la vida cultural cordobesa.

Escenario del Festival de la Guitarra

El Gran Teatro es uno de los tres escenarios del Festival de la Guitarra. Por sus tablas han pasado importantes guitarristas como John McLaughlin, Johnny Winter, Manolo Sanlúcar, Ariel Rot, John Scofield o Leo Brouwer, entre muchos otros. En la presente edición, Gran Teatro acoge los conciertos de Orquesta de Córdoba y Javier Riba (inauguración), Paco Peña, Sinfonity, Tomatito, Brecker Brothers Band, Al di Meola, Arcángel y Accademia del Piacere, James Carter Quintet with Joe Louis Walker.

Para más información, pincha aquí 

john

John McLaughlin en 2011

Anuncios

One response to “Gran Teatro de Córdoba: conoce su historia”

  1. anti snoring says :

    Its like you learn my thoughts! You appear to know a lot approximately this, like you wrote the ebook in it or something.
    I think that you just can do with a few p.c.
    to drive the message home a little bit, but instead
    of that, that is great blog. A fantastic read. I’ll certainly be back.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: