El Festival se despide con los conciertos de Amaral y José Antonio Rodríguez

amaral

El programa formativo concluye este domingo por la mañana con la masterclass de Kurt Rosenwinkel en Teatro Góngora

El domingo, 9 de julio, el Festival de la Guitarra de Córdoba cierra su 37ª edición con dos conciertos finales. En primer lugar, en Gran Teatro, el guitarrista cordobés José Antonio Rodríguez ofrece el recital “Manhattan de la Frontera”. Por su parte, Amaral pondrá el broche de oro en La Axerquía con un espectacular concierto dentro de su gira Nocturnal. En el programa formativo, destaca la masterclass de Kurt Rosenwinkel en el Teatro Góngora.

Amaral

(Teatro Axerquía, 23:00 horas)

Amaral regresa al Festival de la Guitarra de Córdoba y lo hace para presentar por primera vez en Córdoba “Nocturnal”, una gira espectacular que ya ha pasado por más de 30 ciudades españolas y que culminará con la grabación de un disco en directo antes de viajar a Latinoamérica. A la poderosa voz de Eva Amaral y las características guitarras de Juan Aguirre, se une la banda al completo: Tony Toledo (batería y percusiones), Tomás Virgós (piano) y Ricardo Esteban (bajo), envueltos en una espectacular escenografía, con la luna y las constelaciones como protagonistas.

El grupo zaragozano presentará los temas de su disco Nocturnal y las canciones más representativas de sus veinte años de trayectoria musical, que les han convertido en un referente indiscutible de la música española.

Como bien indica el crítico Ignacio Juliá, son Amaral una inédita rareza en el panorama del pop-rock estatal: artistas multitudinarios que no se han dejado deslumbrar por la irrealidad del éxito, que siguen mirándose al espejo y viendo la misma ilusión del primer día. Tampoco han acallado su conciencia, ni afeitado su obstinación. Inquietos e independientes, se han movido cuando se les ha intentado meter en una foto que no iba con ellos, especialmente en cuestiones estilísticas pero asimismo políticas, pues son conscientes de que la autenticidad la mide el curso del tiempo, no la actitud forzada ni un tipo de sonido. Saben también, y lo dicen en voz alta, que este no es ahora mismo el mejor de los países posibles y que la democracia solo lo será realmente cuando acoja todas las voces sin desatender ninguna. El vuelo alado de sus canciones, tan enfáticas a veces, otras tan personales, no deja de observar lo que pasa ahí abajo, en la realidad del día a día, en esas vidas corrientes que son un poco las de todos.

Su séptimo álbum, Nocturnal —bonito número, hermoso título— afrenta una amenazante oscuridad para arrancarle destellos lumínicos a las tinieblas. Esta voluntad de trascender la fuerza de la gravedad misma caracteriza a las mejores expresiones de la música pop. También a estas nuevas canciones que, como es habitual en Eva y Juan, surgen de lo inmediato y visceral, melodías que se aparecen sin avisar y de las que solo se atisba un sentimiento, no un peso específico o narrativo que ya llegará tras un laborioso afán perfeccionista. Estas semillas, tras ser cultivadas en el local de ensayo y verlas florecer en el estudio, adquieren las hechuras de futuros tarareos de nuestra música popular, propagadas a los cuatro vientos en el mundo de habla hispana y acogidas por un público transversal como vitaminas de ánimo y pasión. Ese es su objetivo último, que alguien se reconozca en ellas porque forman ya parte de su presente pero asimismo de su memoria emocional. Que a creyentes y no creyentes les una un mismo corazón.

Ya desde el primer corte, “Llévame muy lejos”, con el ansia de huir hacia delante, sus cortantes guitarrazos y estribillo que te eleva, Amaral plasman el tono de resquemor existencial que dominará el álbum hasta su epílogo de armadura electrónica “Noche de Cuchillos”. Es un largo trayecto, estilísticamente variado pues en el eclecticismo está su base creativa, en ese ir tallando cada composición desde distintas perspectivas, facetas de un todo que será superior a la suma de las partes, aunque luego los oyentes lo desmenucen a capricho, destacando unas sobre otras en un proceso consustancial a la proyección misma de cualquier obra artística. Los sonidos fronterizos y el alma de balada desgarrada de “La ciudad maldita”, el ímpetu tribal y la guitarra estratosférica de “500 vidas”, el origen de balada folk y las fantásticas voces que atraviesan “La niebla”, el retumbo rock de “Laberintos, Cazador y Chatarra”, son solo algunas de las acentuaciones en un álbum rico en texturas.

Antes que músicos famosos, Juan y Eva son oyentes apasionados, de Lou Reed y Bob Dylan, The Cure y REM, Joni Mitchell y Patti Smith. Fabricantes de canciones, y punto. Pero la música debe nutrirse de lo vivido y sentido. Y por ello el corazón de Nocturnal palpita azorado por el tormento de esta época crítica que ha diluido valores y esperanzas. Se percibe en las portuarias imágenes de un inminente naufragio dibujadas en “Unas veces se gana y otras se pierde”, que desde su contagiosa tonada atrapa en sus estrofas la azarosa deriva de la misma vida. La certeza de que hemos sido arrastrados por la avaricia de los poderosos parece sostener el implacable trote de Lo que nos mantiene unidos, donde se admira a quien se opone a esa exasperante, injusta corriente que todo lo arrastró hacia la corrupción, el recorte y la estafa, seres que defienden su libertad ‘’unidos en la contradicción, como el aguijón a su veneno’’. Este desencanto nuclear aflora en una de las cimas del álbum, Nadie nos recordará, cuya letra advierte ‘’nuestra frágil condición, esta inquietud’’. Frente a los desmanes del mundo exterior y sus patrañas, finalmente solo podemos creer los unos en los otros. De tú a tú. En una cadena que deberá extenderse hasta las estrellas.

Nocturnal pincha hueso en un acuciante presente. En el tiempo equivocado revela, elocuente, cómo esta crisis ya implantada en precaria normalidad ha deflagrado a otra generación perdida, la de aquellos que fueron educados en unas promesas que ya nunca podrán cumplirse y ahora se preguntan qué parte del chiste no entendieron. ‘’Hemos nacido en el tiempo equivocado / Somos los hijos del futuro arrebatado / Nos conocemos solo con mirarnos / Nos encontramos como dos aves de paso’’; versos que captan esa realidad desde la óptica de quien, pese a todo, cree todavía que es posible cambiar el sistema desde dentro. El tema concluye en un grito de rebeldía que a todos nos acoge, no solo a los jóvenes sin futuro: ‘’Quisieran vernos domesticados, amaestrados, anestesiados’’. De eso nada, denunciar y luchar ha de mantenernos vivos. Ahí radica el espíritu de esta nueva entrega del dúo que, una vez más, transita entre lo íntimo y lo universal.

Está claro que Eva Amaral —tan cercana y al tiempo misteriosa, insobornable en su elegancia, vocalista de raza— y Juan Aguirre —introvertido y al tiempo transparente, sagaz empuñando una guitarra liviana o atmosférica, también sin ella en las manos— se niegan a dejar de hacerse preguntas. Aunque estas tengan como respuesta un mar de dudas, la incertidumbre, el desasosiego, la nocturnidad. ‘’Misteriosas e infinitas / Son las leyes del azar / Si pudieras elegir / Cuál de ellas romperías’’, proponen en Nocturnal, con esos andares autocríticos, primero vacilantes, luego épicos a escala humana, y un inspirado puente hacia el estribillo. Amaral en estado puro.

Hay verdades indiscutibles, en la naturaleza y en lo humano. Sabemos que la más negra noche antecede al alba, que en los sueños nacen las responsabilidades, que rendirse es perecer antes de tiempo. En su variedad de tonos y su íntimo disgusto, su contagioso impulso rítmico o melódico, estas nuevas canciones anhelan transmitir que no hay luz sin oscuridad, canción sin silencio que la contraste, emoción sin razonamiento que la explique. Ansioso estoy porque resuenen una vez más por todas partes, día y noche, a todas horas. Por algo la llamamos música popular.

Amaral son ejemplo de que es posible lograr el apoyo del público y de la crítica. Su forma de entender la música y la gestión de su carrera, desde el compromiso y la independencia, les han convertido en un referente de la música española.


José Antonio Rodríguez

(Gran Teatro, 21:00 horas)

Manhattan de la Frontera nació del gusto personal del guitarrista cordobés José Antonio Rodríguez por diferentes músicas, más aún, por diferentes músicos de otras culturas. Acercando mundos a su visión del flamenco, con este proyecto el compositor cordobés consigue un concierto diferente en cuanto a la estructura de los temas, sonido y expresión, sin perder toda la carga emotiva del flamenco… su identidad. José Antonio vuelve así a los escenarios para ofrecer un concierto dinámico, lleno de ritmo y a la vez intimista.

Acompañado por su grupo habitual y un equipo técnico-creativo de lujo, el maestro cordobés nos ofrecerá temas de su repertorio, así como algún adelanto de su nuevo trabajo discográfico.  En Manhattan de la Frontera, la escenografía y la puesta en escena refuerza la música paisajística del catedrático de la guitarra flamenca, creando un clima de introspección y transportándonos a diferentes mundos musicales.

jose antonio rodriguez

En definitiva, un concierto único para poder disfrutar de la música de José Antonio Rodríguez, uno de los pocos compositores de música flamenca con prestigio internacional, con un amplio currículum que le avala como uno de los referentes en el mundo de la guitarra flamenca, contando con importantes premios y una dilatada trayectoria discográfica.

Cabe destacar que al final del concierto, José Antonio Rodríguez interpretará un tema con cinco destacados guitarristas. Además de su segundo guitarra, Manuel Montero, JAR contará con la colaboración de Niño Seve y Francisco Prieto “El Currito” (ambos premios nacionales de guitarra en el Concurso de Córdoba), Alejandro Hurtado y Alfonso Linares.

En su concierto, José Antonio Rodríguez estará acompañado de Manuel Montero como segundo guitarra, Macarena de la Torre (voz), Pedro Vinagre (bajo eléctrico) y Agustín Henke (percusión).

Programa formativo

El domingo 9 de julio, el guitarrista jazz Kurt Rosenwinkel imparte una masterclass de 11 a 13 horas en el Teatro Góngora. Ese día concluyen también los cursos de Rafaela Carrasco, Manolo Sanlúcar y Pablo Salinas, dando así por concluido el extenso programa formativo de la presente edición del Festival de la Guitarra.

 

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